Albacete es una provincia española situada en el sureste de la Meseta Central, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Limita al norte con Cuenca, al este con Valencia y Alicante, al sur con Murcia y Granada, y al oeste con Ciudad Real y Jaén.
Tiene una población total de 387.658 habitantes (2006). Su capital es la ciudad de Albacete y los municipios más poblados (más de 9.000 hab.) son: Albacete, Hellín, Villarrobledo, Almansa, La Roda y Caudete.
Presenta una llanura en el norte situada a unos 700 metros sobre el nivel del mar. En el sur se encuentra las zonas más montañosas con sierras que superan los 2.000 metros (Sierra de las Cabras en Nerpio), las principales son: Sierras de Alcaraz, Calar del Mundo, del Taibilla; y en el este se encuentran la Cordillera de Montearagón y la sierra del Mugrón de Almansa.
Es una provincia fronteriza entre las vertientes atlántica y mediterránea, si bien sus ríos principales pertenecen a esta última: el Júcar y el Segura, el Cabriel (afluente del Júcar) y el Mundo (tributario del Segura) que nace en la localidad albaceteña de Riópar, en pleno Calar del Mundo, en la Cueva de los Chorros.
De la vertiente atlántica sólo destaca el Záncara y su afluente el Córcoles, así como las Lagunas de Ruidera, todos dichos elementos de la vertiente del Guadiana. La otra vertiente atlántica que aparece en la provincia, aunque con poca importancia, es la del Guadalquivir.
Poblada desde hace miles de años, todas las culturas y pueblos que han pasado por la Península Ibérica han habitado en la provincia y han dejado su impronta en muchos de sus pueblos.
Los restos más antiguos de asentamientos humanos hallados dentro de la provincia (cerca de Villarrobledo) están datados en el Achelense Superior (Paleolítico Inferior). Por su parte, existen catalogados hasta 88 yacimientos con interesantes manifestaciones de arte rupestre en localidades como Alpera y Ayna.
En época ibera, los territorios de la actual provincia de Albacete formaban parte de la Carpetania celtíbera y de las Contestania, Bastetania y Oretania ibéricas, muchos de los yacimientos más renombrados y representativos de estas culturas se han descubierto en estas tierras manchegas. El Museo Provincial de Albacete alberga una gran colección de obras de esa época.
En época romana destacaron las ciudades de Libisosa (Lezuza), Saltigi (Chinchilla de Monte-Aragón) e Illinum (Hellín). Durante la época islámica, después de pertenecer al emirato y califato de Córdoba, la mayor parte de la provincia pasó a los reinos taifas de Denia y Murcia.
Tras la reconquista cristiana perpetuada por Fernando III de Castilla en la mayoría de sus pueblos, salvo la zona más oriental cuya reconquista recayó en las manos de Jaime I de Aragón (caso de Caudete), la mayor parte de la provincia perteneció a los marqueses de Villena. La capitalidad judicial de la zona se encontraba en Chinchilla.
En 1475 Alcaraz y Villarrobledo se levantan en armas contra el Marqués de Villena y a favor de los Reyes Católicos.
La rebelión triunfa y todas las poblaciones pertenencientes al Alfoz de Alcaraz, en la mitad occidental de la provincia, pasaron a manos de la Corona, independizándose del Marquesado de Villena.
En 1822 se crea la efímera provincia de Chinchilla, componiéndola municipios de las provincias de La Mancha, Cuenca y del Reino de Murcia. La provincia, con capital en Chinchilla de Monte-Aragón, resulta ser efímera debido a la vuelta al estado provincial anterior con la Década Ominosa.
En 1833 Javier de Burgos, sobre la base de la provincia de Chinchilla, crearía la provincia de Albacete, con capital en Albacete. Los principales cambios territoriales posteriores son la salida de Villena en 1836 y la entrada de Villarrobledo en 1846.
Desde su creación, esta provincia formó parte de la Región de Murcia hasta que en 1978 se creara la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a la cual actualmente pertenece.